martes, 1 de septiembre de 2015

Que me des igual

https://www.youtube.com/watch?v=4S0CQ5s844M

A veces, hay lenguas que cuentan mejor lo que pasa que la propia. Y que saben mejor.

sábado, 29 de agosto de 2015

Gracias

Todos lo notan.Lo nota el lavavajillas cuando lo extiendo por el plato hondo, con más suavidad de lo normal. Lo nota la ropa sucia, cuando le canto nanas mientras se mece en el tambor de la lavadora. Lo notan el sol, que me besa cada mañana (cuando le abro a la gata la ventana), y los desayunos breves camino del trabajo, sazonados con demasiada sal.Lo nota mi silla porque su trabajo es más llevadero. Mis tacones y maquillaje, que salen menos a pasear.
Lo notan mi cuaderno y mi teclado, nutridos en exceso de poemas de segunda.
Lo nota la enfermera azul, porque me brillan los ojos sin alergia alguna.

Todos menos tú se han dado cuenta, de que me has empapado por completo.
Que me he enamigado de tí, y eso es para siempre.
Que estoy de tu lado aunque no sea el mío.
Que no necesitas alejarme para que entienda que no.
Que le veo sentido, a tu forma  y momento de alejarte.
Que te voy a seguir queriendo igual, suceda lo que suceda,
y agradeciendo nuestros días, pasados y por pasar.

Porque aunque no pueda tenerte de la forma exacta en que lo he intentado, no me has cambiado por otra con obviedad y alevosía, no me has olvidado en menos de dos días, ni me has prometido nada que no supieras o quisieras cumplir. No me has pedido que cambie ni que me disimule. No te has enfadado conmigo por no cumplir la fantasia de tu yo de 15 años. No ha habido momentos en que tus besos, me dieran ganas de llorar.

Eso me hace fácil seguir queriéndote con locura. De otra forma, quizás incluso mejor. Porque me has dado lo único que yo pedía: coherencia, tacto y cariño incondicional. Porque eres tú, más allá de cualquier etiqueta o reajuste. Lo más (el más) genial del mundo.

domingo, 23 de agosto de 2015

Así

No tenemos destino, cómo tampoco lo tienen los pájaros, ni las piedras, ni el sobre de azucar para el café que tomas cada mañana. Sólo somos un acúmulo de casualidades y carne con traumas parecidos. Dos extraños que se encontraron entre cuatro paredes cualesquiera, con gente que conocieron por mera estadística. No hubo flechazo, mis feromonas no convencieron a tu nariz, ni supe lograr que investigaras  mis ojos. Tú, no permaneciste en mi memoria más allá de la mañana siguiente,  ni fantasee más de dos noches con volver a verte. Aun así, nos volvimos a ver, claro. Sin que ninguno de los dos lo esperara con especial interés. Podíamos perfectamente respirar el uno sin el otro, y nuestras vidas ,sin haberse entrecruzado, habrían discurrido igual, o al menos de forma muy parecida. Pero te encontré y me hiciste reir. Me gustaron tus ojos y tu sonrisa tan limpios (y el sonido de tu risa, que me engancha). Nos hicimos amigos y empezamos a burlarnos de la misma gente, a querer a las mismas personas. A compartir chistes, confidencias, anécdotas. Ridículos.Te oí cantar copla. Me viste bailar borracha. Tu parte de niño perdido sedujo irremediablemente a mis manos. Mi niña tímida y remolona ya sólo sale a jugar si la llamas tú. Cómo tú estás ocupado y a mí se me da bien liarme la sábana a la cabeza, cogí la iniciativa y nos embarque a los dos en la excursión más rara del mundo. Te quise probar y te dejaste. Falló el amor y repetimos. Dos o tres veces. Acabamos tan enredados, entre playas, atracciones de feria y drogas, que hubo quien pensó que seguiríamos los cauces habituales. Pero no. Tu y yo, no tenemos destino. Solo un presente (quizás pasado ya, debería irme haciendo a la idea) lleno de cosas poco especiales y que les suceden a miles de personas a lo largo del planeta.

Pero aun así, no te cambio por nada, ni por nadie. Porque tus besos, tus inseguridades, tu no, tus críticas, dudas, caricias y manos grandes, son mi inventario de realidades objetivas favorito. Junto a tus camisetas a rayas, tus muletillas y tu infinita memoria y capacidad para todo aquello que peor se me da. Hay miles de posibilidades y elecciones, que facilitaran que en breve nos separemos, y sé que esta línea de actuación y pensamiento, sólo es una de las muchas que podría haber escogido vivir. Pero no necesito que seas para siempre, para quererte con vestidos y a lo cuerdo. No eres para mí. No creo que yo sea para tí. Pero está bien. Así como es, es perfecto. Abrázame una noche más hasta que me duerma y vuelvas a tu cama.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Magia

Quiero que todas mis primeras veces sean contigo. Incluso las imposibles. Que seas tú quien me detroce como nunca antes, para desechar las partes que ya no sirven. Para armarme de nuevo, sin cargas ni sueños rotos. Quiero que me hagas sentir viva y que  me obligues a salir de mi escondite, para probar las cosas que me causan pavor ¿No lo entiendes? aún no recuerdo como se ríe. Los hombres tirita no han curado ninguna herida. Tan sólo han conseguido, escocerme la piel. Quiero sanar de una vez, para correr contigo. Quiero no tener que pensar en el mañana y ser capaz de girar una y otra vez. Cómo hacía antes de la gran debacle. Quiero más de tí y de mí. De la sensación de que cualquier cosa puede suceder cuando estoy contigo. Me lo juego todo a una carta si es por ti, y aún dices que no me gusta el azar...

Es complicado y duele un poco, es sencillo y sabe a helado. Es todo contradictorio y a la vez tan claro cómo la luz que guía un barco entre las rocas. Lo que siento cuando estoy contigo es magia. Un hechizo muy frágil, que los besos sólo pueden mantener un tiempo reducido. Debo vencer a mis demonios para dejar de ser una rana graciosa y que quizás...me veas de una vez como yo a tí.

martes, 11 de agosto de 2015

Me caes encima como una sábana fresca en un día de verano. Te adaptas a cada hueco, a cada debilidad. Como una receta de abuela me llenas. Perfecto, pleno...dulce y sabroso desde tu boca hasta tu sexo. Me da envidia tu futuro, porque sabe que siempre podrá contar contigo. Aunque ahora prometamos que esto no acabe nunca. Las personas seguras de todo son como maletas samsonite, duras y resistentes pero huecas.Yo barajo todas las posibilidades y reboso de cariño perruno por tus huesos y por eso me tambaleo un poco y cambio de ritmo y de tercio.

 A mí, se me pierden hasta los amores baratos, que piensas que tienes en un bolsillo, y descubres que se cayeron por el camino. Se me pierde la risa, cuando me doy cuenta de las tonterías que he hecho. Menos mal que soy capaz de reinventarme tan fácil, y de usar los días como pañuelos si me entra la llantina. Menos mal que no hay manera ninguna de que alguien me borre la alegría si pienso en tí.

Es recordar las yemas de tus manos, y me tiemblan las rodillas. Es preguntar por tí y me arden las mejillas. Me han nacido nervios de adolescente, gorriones tontos bajo el ombligo y estrellas. Miles de estrellas en las pupilas.

viernes, 7 de agosto de 2015

Me gusta jugar contigo. Sé que no lo parece, porque me pongo muy nerviosa. No afino y nunca gano, y me estresa pensar que eso hará que te guste menos. Qué le vamos a hacer si la adolescencia me ha alcanzado a los 29. Qué le vamos a hacer si me sonrojo si me preguntan por tí. Me gusta la forma amable que tienes de enseñarme aunque te coma la impaciencia por dentro. Me gusta la risa en tus ojos, y que me tomes el pelo y trates de enfadarme. Me gusta cuando te pones mimoso y cuando reposas en mí tu cabeza. Cuando me buscas sin promesa alguna. Me gusta verte ganar y que seas exactamente lo que espero siempre, porque de ti espero lo mejor. Me quedo pequeña contemplándote desde las esquinas, y no hay mayor felicidad en el mundo que ver como tus ojos se cruzan con los míos. Me gustan los trenes, y los barcos y que seas tan impulsivo como yo cobarde. Me gusta la noria y pasar miedo junto a tí. Me declaro fan de tus arrebatos y tus malos humores (que estás muy guapo cuando te enfadas). Me gusta cuando me coges de la mano cuando andamos por la calle. Y que te guste el queso y el ajo, tanto como a mí. Me gustan de tí tantas cosas que no quiero perderme ni un minuto contigo.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Lo fuí retrasando.

Sabía que contigo nunca habría refugio, que no era la decisión inteligente o lógica. Por mucho que al verte se me fuera el alma tras tus pies. Por mucho que pasara los días, recordando cada uno de tus guiños. Me quise convencer, que lo tibio estaba bien. Que no era necesario ansiar algo de forma tan visceral o cruda, que podía domesticarme. Que podía hacer como si no existieras, que lo nuestro solo era un escape para el dolor que otras bocas me causaban. Me he resistido lo indecible, porque sabía que quererte era intentar cazar una estrella sin protección alguna. Logré engañarme un rato. De verdad. Estuve a punto de conseguirlo. Pero acabaste en medio de todo. De cada canción que cantaba, de cada dibujo, de cada palabra hilada con tiento en mis 100 cuadernos por acabar. Todo era contigo, pero sin tí.

Empezaron las caricias clandestinas. Pequeños roces que nos hacían girar la cabeza. Yo atrapada con alguien a quien le daba todo igual, pero que fingía estupendamente. Tú con tus pájaros en la cabeza y tus cenicientas de saldo y match.

Sigo planeando mil pequeñas formas de llegar a tí, con la convicción de que ninguna, es suficiente.
Tengo tanto que crecer. Tantas mellas que  afilar. Porque no hay forma de alcanzarte si no lo hago . ¿Cómo iba un pájaro a volar con un halcón?. Debo cambiar mis plumas para acompañarte. Fortalecer mis alas. Volar sola. La hoja de ruta está clara, aunque sepa que me voy a dejar el poco seso que he tenido hasta la fecha.

Solo una vez quise algo de esta manera. Y aun estoy pagando las letras. Es gracioso que las cosas que más me importan sean las que más me cuesta conseguir. Es curioso que cumplas perfectamente la receta de la persona que buscaba para mí.  Que sienta que tú eres el final de mi huida hacia adelante y a la vez sea consciente, de que nos separan demasiadas cosas.

Tengo la esperanza de que tantas noches juntos, tantos besos y aventuras, me ayuden en mi empresa de ser tan para ti (sin acento, claro) como yo te siento para mi. Y aunque me estrelle, algo dentro me dice, que habrá valido la pena.