domingo, 12 de abril de 2015

Not that kind

Bailo fatal, pero me muevo de puta madre. Eso es algo que todos mi allegados saben, que cuando me gusta alguien, muevo las caderas al son de la canción más antigua de todas. Me gusta más acorralar que que me acorralen. Esa es mi desdicha supongo. Que inmovilizo a mis presas para devorarlas, y en cuanto pueden, escapan. Ninguna de ellas entiende el juego o quieren partida conmigo. Ninguna de ellas se queda con las fichas del tablero ni me ofrece los dados. Maldita sea mi forma de hacer las cosas.

viernes, 27 de marzo de 2015

Dónde siempre

La piedra del banco está fría. Nunca me dí cuenta mientras te esperaba. Sentada en nuestro sitio veo pasar a los del barrio. El pelirrojo,Carlos, que tiene una hermana melliza actriz. El mezquino me dijo que tenía una piel preciosa antes del accidente. El señor Pepe esta cada día más viejo, la señora Teresa y su alzheimer duraron demasiado para cualquier suegra. La señora Nieves ha salido a su madre, y entre las dos han acabado con el pobre hombre. Me encanta Wilson y su dueño, tan guapos y sonrientes ambos.Wilson con su pelo de teckel, duro, y las patitas cortas moviendose a toda velocidd. Su dueño, casi tan guapo como el capitán Nemo. Me pregunto que habrá sido de él, el surfero de olas bajas más rubio y de piel más tostada de todo Jesús i Arrancapins.

Tú no estás. Me acuerdo de tí que lo sabías todo mientras los fantasmas desfilan. Me  dijiste muy claramente, que nadie iba a quererme jamás, que estaba rota, que no era buena persona. No es que a tí te haya ido mucho mejor, Amelie de tetas inmensas, pero supongo que conmigo no ibas desencaminada. Tengo muchas amigas parecidas a tí, pero ninguna como tú, ni en lo bueno ni en lo malo. Con nadie tengo fotos poniendo morritos sin conseguirlo, ni me voy de gala a cenar a un chino. A nadie le cuentos mis peores temores, para que se ría de ellos como tú lo hacías.Confieso que a veces te echo de menos, sobretodo los Viernes. Las cervezas no saben tan bien como contigo. Los portales no se abren al empujarlos.

De todas formas, ya no pertenezco a este sitio. El parque de los yonquis esta reformado, la tienda de retales liquidó toda su mercancia. Han cerrado el 7 nudos y todos mis amores murieron de forma patetica. A veces desearia que todo siguiera igual. Pero luego no. Así que mejor me siento en otro banco, que hoy hace sol y llevo un buen libro. Espero que no te acuerdes de nada que me concierna, y que nunca más me esperes donde siempre.



martes, 17 de marzo de 2015

 
Y así, todo se convirtió en un videoclip de los 90/00: raro, extrañamente desalentador y lleno de ropa interior sexy que las chicas, nunca mujeres y siempre de buen ver, llevan tanto en la cama como en la calle. Lo peor no es otro falso final, sino la convicción de que los principios nunca existieron La única fe que me queda, está en la química y tan solo en una muy reducida parte de la misma. Por si te lo preguntas, pedazos de mí, echan de menos tu miseria. Los golpes bien dados, no son más que caricias ansiosas ¿recuerdas? mi higado sí. Me quité para tí todas las máscaras y las arruinaste todas. Ahora recorro carreteras secundarias, desnuda y con una línea de bajo insistente. Los disfraces, me decias, son cosas de niña pequeña, y mientras tú, te ocultabas detrás de humo y pretextos. De leves atisbos de verdad que convertían tu disfraz en el mejor de todos. Me  robaste el atrezzo y ahora no me quieren, ni los que jamás han fingido, ni los actores como nosotros. No tengo más trucos de magia, ni conejo vivo y coleando. Todos mis besos se queman, en vez de salir encadenados. No tengo manada ni nunca la tuve. No tengo hogar. Ni tumba. No pertenezco, a pesar de todos mis intentos. La pieza   que debía completarme, cayó detras de la estantería. Se mojó con la lluvia. Es tan triste como esos perros a los que les falta una pata y siguen corriendo con la sonrisa bobalicona en la cara. No me doy cuenta de que no soy como los demás, hasta que quiero subir al sofá y no puedo.

sábado, 21 de febrero de 2015

End of travel / trouble

Bésame en cada recuerdo, hasta que todos desaparezcan. Cógeme en brazos y atraviesa una cortina de fuego blanco. Tú eres bueno jugando y yo traigo todas mis cartas marcadas. Quiero dejar a nuestro paso, las huellas de goma quemada, dibujando en la calzada tréboles de cuatro hojas. Puedes acariciar mi pelo, si me dejas clavarte, las uñas en los hombros. No eres mi último tren, ni la bala que quedó en la recámara. Miles de voces me esperan allí afuera, para llamarme minina, nena, muñeca... pero no quiero que esto acabe, no quiero escucharlas. No quiero piel sin rayas de tigre, ni saliva en mi lengua que no sea la tuya. En tus ojos de bosque me pierdo con mi capucha roja y mi cesta de la merienda, provocando al lobo, para que devore mis miedos. Me quedo contigo si me dejas, y apuesto todo a tu negro impar. Escojo que el rojo de la mesa, sea el de tus besos. Elijo ser la banca, porque siempre gana, y te doy la mano, para que nos acompañes. Apaga la luz y vamos a perdernos, en la oscura nebulosa de los finales felices.

jueves, 12 de febrero de 2015

Inercia

Te coge de la mano e intentas deshacerte de él, pero no puedes. La gente está mirando, siempre atentos a la más mínima grieta en tu máscara. Quieren saber si caerás, cernirse sobre tí para devorarte. Sus colmillos brillan. Sus ojos brillan. Ciertas tribus creían, que si te comías al enemigo vencido, asimilarías sus virtudes. Ellos son como hienas, no quieren nada de mí, más que mi carne y mis huesos, blanqueandose al sol.

Sus dedos son viscosos, me paralizan con la fascinación propia de lo abyecto. Es el miedo una vez más, con su abrazo fétido. Su aliento a flores muertas. "¿Cómo sabes si sigues viva?" me pregunta burlón "muy fácil, cortándote las venas a lo largo del brazo. Si te desangras y mueres, será que no eras un cadáver". Me levanto y me siento un poco más lejos, pero el miedo sigue firme en su abrazo, haciendome coger aire como un viejo, boquear como turista de Babia. ¿Si fracaso de motu propio, por lo menos podré pensar el éxito era posible?¿Para creer en el amor, es necesario no sentirlo?¿Existirá un cielo, que acoja a los ateos?

Ellos me miran tensos. Esperan. Todos esperamos.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Feliz San Valentín

- No te muevas, petirrojo

Su dedo recorre mi garganta, sin prisa alguna. Traza el recorrido de la misma arteria, que noto palpitar en mi sien derecha, mientras las gotas de sudor caen gemelas, una tras otra.

-Me dijiste que no dolería

Se rie distraido. A través de la ventana, algo ha atrapado su interés, y aunque su juego no ha acabado, su movientos son menos precisos que de costumbre.

-¿Y me creíste? Criaturita...ha sido demasiado fácil. Un entretenimiento realmente novedoso, durante algunos días...pero fácil

Las muñecas me duelen. No estoy acostumbrada a sujetar mis impulsos, y mucho menos mis carnes. Cálculo cuanto me costaría llegar a la puerta, en caso de poder desatarme.

- No funcionará

De espaldas al amplio y sucio cristal, camina hacia mí decidido. Lo lleva en su mano derecha y lo acaricia distraidamente con la izquierda. Puedo ver cómo late, rojo e hinchado. Me acaricia la mejilla, dejando un sendero brillante  y viscoso a su paso. Lo apoya sobre mi cabeza con pulso de adicto.

-No te muevas- repite con la voz ligeramente ronca, excitada. Afuera, la ciudad despierta, oigo gente y ruido de conversaciones. Alguien mira por el escaparate, pero no parece vernos.Tal vez si grito...

Oigo unos paso y un disparo. Abro los ojos y noto los trozos de mi corazón resbalando sobre mi pelo.

-Puedes irte ahora, petirrojo.

Me desata las muñecas y yo las froto. Me pregunto si quedaran patatas en la despensa. Debería haber bajado al supermercado antes de...¿de qué? Miro a mi alrededor asombrada. Un extraño fija en mi sus ojos verdes. Debo haber entrado en la tienda distraida. No acabo de entender que vende exactamente, pero no me interesa mucho tampoco. Sonrio educadamente al hombre tras el mostrado, que no cesa en su escrutinio. Me voy.

- Adios, petirrojo

Por alguna razón, noto un cosquilleo en la nuca, como si hubiese mantenido la cabeza erguida durante más tiempo del que suelo. Pero enseguida se me pasa. Agacho la cabeza y salgo con paso acelerado. Debo recordar cuidar mejor de mí misma, los desconocidos son peligrosos.

lunes, 2 de febrero de 2015

Me preguntas que porque no me quiero. Eres nuevo, como los tornillos de una ferretería, e igual de dispuesto a hundirte. No sabes nada y a mi no me apetece explicarte, cada uno de los recovecos donde viven mis monstruos, con nombre y apellido. Seres que lo primero que me enseñaron, fue a no creer en nada, y en mí menos que en nadie. A restar importancia a cualquier logro, a sospechar de cualquier sonrisa. A no reir, ni gritar, ni jugar. Me enseñaron a ser un adulto amargado, aun antes de echar los dientes. Solo leer y escribir, solo dibujar, estaba permitido. Hasta que no lo estuvo. Por fuera todo era perfecto, desde dentro, no habia nada. Silencios, comidas, risas, tele. Lágrimas una y otra vez. Peleas una y otra vez. Porque no comía, porque no decía, porque salía, porque creía, porque quería. Bofetadas por ser quien era...¿cómo quereis que supiera amarme?. Ahogada bajo una montaña de cosas, rodeada de gente aun más jodida emocionalmente que yo. Solo un expediente perfecto, una cara demasiado seria, unos ojos tristes. Lo que tengo, lo saqué del aire, muy poco a poco, como quien trata de hacer miel sin abejas. Lo que me dolió nadie lo sabe.

Las caricias siempre iban precedidas de lágrimas. Lágrimas que nadie entendía.Las meriendas grasas y azucaradas, los silencios como castigo. Mi infancia no huele a tarta casera, huele a orden y sabanas limpias. Los sentimientos eran algo para los demás. Motivo de burla.Cosas que sucedían en letras impresas o fotogramas. Los demás volaban y yo apenas me arrastraba, porque el polvo de hadas solo sirve, si tienes algún pensamiento feliz. Un muro se fue alzando y yo me vi incapaz de saltarlo una y otra vez. Aun guardo las cicatrices, aun me cuesta creer en algo. Los cuentos y lápices fueron el hombro al que lloré todas las noches de sentirme inadecuada. Tanto dolor a mi alrededor siempre, que me atrevía a ser yo. Tantos amores, replica de esa situación en la que adaptarse al molde, era la única opción posible.

Ahora sé que debo quererme, que el error no estaba en mí, que no fue culpa de nadie, porque quien arrastra una cadena, siempre trata de que los suyos soporten tambien algo de peso. Pero saberlo sigue siendo diferente de lograrlo del todo. Cada día es una lucha para no buscar ese amor en los demás. En ellos, que deberían habermelo enseñado. En los otros, que me secaron. En tí, que preguntas sin entender, que me das cosas que no creía posibles para mí, que no gasto la 36.

Es muy complicado entenderlo si no te ha pasado. Es muy jodido entenderlo, cuando te ha pasado. Me encantaría saber que se siente, dando la autoestima por supuesta. Me gustaría mucho saber que es vivir sin miedos, ni dependencias, ni lastres. Dejar atrás las heridas. Pero quizás no sería yo, sin todo ello. Quizás mi forma de relativizarme es lo que me hace ser generosa con los fallos ajenos. Quizás la seriedad y el dolor, me hicieron aprender a reir tanto, cuando estaba fuera de su alcance. Quizás las malas decisiones, a pesar de malas, solo hicieron que ponerme en el camino adecuado, para ser mejor persona.

En cualquier caso, espero que algún día, pueda explicar ciertas cosas. Hablar de ciertos temas sin ponerme a lagrimear ni sentirme estúpida. Quizás mañana u otro día. Quizás en otra vida.