jueves, 30 de octubre de 2014

Esto no es poesia

Enamorarse 4 veces del mismo hombre en cuatro cuerpos cada vez más parecidos. Perfecto.¿Que además de los ojos verdes tengan los mismos vicios de hombre meloso y emocionalmente inaccesible?. Maravilloso. Que cometa cada vez un error nuevo...no quepo en mí de gozo y satisfacción. Querida muñequita de papel, sería un puntazo si dejases de intentar destruirnos. Un día de estos, nos vamos a clavar algo volviendo a casa con los tacones en la mano y no vamos a saber quitar las huellas de sangre del parquet. Nuestros fantasmas nunca fueron como el de Canterville.

 (Mendigar sexo a quien menos lo merece no debería ser un estilo de vida....y aquí seguimos. Un día de estos te exorcizo a base de rutina, ejercicio, comidas sanas y madrugones. Porque esto no es poesía, sino puro vicio)

miércoles, 29 de octubre de 2014

Prima Ballerina

Las letras iban apareciendo en la pantalla de su portatil, negros infantes de un ejercito rabioso, destinado a recalcar cada fallo de sus puntas de raso. Si en algún momento la ensalzaba era para tirar de nuevo por tierra, la eterea figura de su reputación incipiente. Pensaba que, si la manchaba de lodo, si convertía sus huesos de pájaro, en mondadientes quebrados, ella le miraría allí, en la butaca número 12. Dónde consumía habitualmente sus funciones, aislado de la plebe por su puesto de crítico, con el ansia y la fruición de un niño obeso comprando dulces y bollería. Ella le miraría y por fin sabría de su existencia, aunque fuera a través de una cortina de furia y asco. Y él podría por fin, dejar de soñar con su piel blanca y suave. Sus ojos azules como una tapa de mayonesa. Sabía, que sus palabras eran torpes, cuando no se trataba de herir. No tenía otra forma, de llegar a los demás.

Tras una crítica especialmente dura, ella le abordó en la calle. Se preparó para una bofetada o alguna pregunta mordaz. Sabía lo injusto de sus tácticas, porque si algo le había enamorado, no era su físico, sino su técnica. Su movimiento de pluma sobre el escenario. Detrás de esos movimientos fluidos y perfectos debía (pensaba él) existir una voluntad de hierro, amalgamada con un corazón tierno y sangrante. Ella sólo sonrió y le dió su número de teléfono.

"A ver si puedo convencerte, de que no soy tan torpe como dices"

Esa noche follaron. Él hizo con ella lo que quiso y ella se fue satisfecha, pensando que había ganado una batalla, cerrado un trato equitativo, conquistado a su némesis. Sentado desnudo en su cama, él lloró hasta la mañana, de luto por una mujer que no existió más que en el tiempo que duraba la función. Nunca volvió a escribir sobre ella, nada que no fuera la más estricta verdad. Ni a emocionarse viendo un ballet.

martes, 28 de octubre de 2014

He de reconocerte que...

Que absurda la forma que tengo de no olvidarte. De buscar en todos tus mismos defectos, y nunca tus virtudes. Me enseñaste que existían los golfos de buen corazón, y ahora me los invento (con que tengan la reputación, me sobra y basta, pàra imaginar que quizás, tienen buenas intenciones). Nadie ha vuelto a mirarme, con esa cara de ilusión, nadie me ha consolado, jamás como mi Arcángel. Ni me ha enseñado a ensuciar el sexo, tan bien como tú. Todo (todos) han sido excusas para no afrontar, que la cagué como nunca, cuando me marché. Tengo la sensación constante, de que nada va a salir bien, me falta tu pecho en mi espalda, en los conciertos, me falta tu risa, de amarillo nicotina. Me falta tu olor a colonia cara, me falta tu espalda, bajo mis rodillas, me falta tu camisa, y tu delantal, me falta tu forma, tan fácil de amar. Porque no me he vuelto ha enamorar bien, desde que no te beso, ojos azules. Porque nadie me ha dado la luna, desde que te la devolví envuelta en todas nuestras noches. Nadie me ha vuelto a lavar el pelo, después de vomitar. No he tenido amor del bueno, desde que no te veo, todo han sido ilusiones, espejismos y ganas de tener, una sombra de lo nuestro, de que aquello que decidí, influenciada por los que me criaron, no fuera un absoluto error. A veces se gana, a veces se pierde. Y a veces....a veces la pata la metes tan hasta el fondo, que pierdes de vista el pié. Al menos tu encontraste, aquello que buscabas. Hoy te veo bien, con tu esposa y tu bebé.

lunes, 27 de octubre de 2014

Los que se curan

Estan aquellos que se curan, en un abrir y cerrar de ojos. Los que no llevan encima, ningún recuerdo del pasado. Los que en seguida encuentran, una nueva guarida, donde jugar con las sombras de las paredes. Quienes no se duelen, de los nombres perdidos, de las caricias ausentes, de aquella historia que pasa a ser, sólo una historia más. Los que les da igual la 8 que la 80 y se avienen a cualquier pecho, a cualquier voz, con tal de que haya alguien, con quien quemar noches. Amenizar domingos.

Luego estamos los otros, generalmente las otras, a los que cada esquina les arranca una inesperada, sal en las mejillas. Los que no podemos avanzar, cargados como estamos de pedazos de corazón roto. Los que quisieramos volver a bailar pero descubrimos sorprendidos, que los pies siguen enraizados, en una pista de baile en ruinas. Esos...bueno. Vamos sobreviviendo solo para reconocer, que en el fondo el menú solo era para uno, y que lo compartimos de forma y manera, que el otro quedó ahito, y nuestros huesos flojos, de tanta malnutrición. Solemos mirar de nuevo y asustarnos, en todos los espejos, porque de nuevo el problema, es nuestro reflejo. Lo frágil del cristal, lo basto del marco o lo abarrotado de la imagen, son solo las elecciones, que como síntomas muestran nuestra enfermedad.

Porque generalmente el que se queda colgado en un minuto, de un reloj ya oxidado, no es más que otro hipocondriaco, que se imagina amor donde hubo sexo, que se imagina dolor, donde hay realidad y eternidades en el instante. Y eso es lo que hay que sanar, tirando a un lado la caja de clavos, para que alguien venga y en vez de tapar heridas, solo encuentre a uno de esos, que sanan en un abrir y cerrar de labios.

sábado, 25 de octubre de 2014

Buenas noches

Te quiero. Te odio. Te lloro. Vamos, lo de siempre.

viernes, 24 de octubre de 2014

Cabezona

No es que te quiera como juguete, pero si como compañero de juegos. No es que me guste tanto el dulce, como te doy a entender. Me sirve lo que quieras darme, incluso si es tan solo silencio. Ni voy a llorar, ni armar ningún escándalo, puesto que nunca hubo promesas. Pero si me preguntasen que quiero de tí, tendría que confesar que ahora todo. Porque no me lo pones fácil. Tendría que decir que solo un poco, porque más quizás me empacharía. O que nada, porque me haré daño de tanto quererte de contrabando. O quizás la mayor parte, porque no me gustan los animales, que se rinden domesticados. No soy la princesa, del reino de la coherencia. De hecho siempre he sido más de realidades, que de realezas. Esas son mis rarezas, si quieres acogerlas (y ojalá que quieras, que me estas tentando ya, demasiado tiempo y espacio).
Te eras tan mío, que creía conocer tus habitos a la perfección.

Algunos se sonreirán al leerlo, si han sido fieles comensales, de esta mesa de últimas cenas. Ellos no saben, o no han entendido, que lo de las otras, no me pilló a traición (me supo a ello, pero pillarme no). Era uno de esos demonios, que yo adivinaba escondido en tu música.El tritono, ya me entiendes, que siempre buscaste.Si acaso que te enamorases(lo cual no fue una manía, sino un exabrupto que ni tu esperabas) fué lo único que me acabó con nuestra canción. Yo pensaba, de veras lo creí así, que eras como mis ojos te habían pintado. Que el chaval de 13 años, que no te quería, y aguijoneaba las partes más horribles de tu alma, había desaparecido junto a los traumas que lo crearon.  Pero ahora veo, que solo lo frenaba mi presencia y se ha apoderado, de tus noches y tus dias. Te desconozco, lo cual me hace sentir un vértigo horrible, puesto que tienes en tus manos, todos mis secretos. La última remesa de amor inocente, que probablemente produciré en vida.

Las nuevas manías tuyas,que ahora paseas por doquier, clavan alfileres nuevos en mi muñeco de voodoo, precisamente por no ser, las oxidadas puntas que ya conozco. La decepción con respecto a tu rutina inalterable, era el último pecado, que te quedaba por cometer.