domingo, 19 de octubre de 2014

Él la miro con curiosidad, como si la viera por primera vez

  -Te has vuelto muy fría- le dijo con voz dubitativa.

 Ella encendió un cigarro con aquellas manos tan pequeñas, jugueteando después con el zippo de plata que le había regalado su padrino al confirmarse

-Es lo que tiene quemarse. Que las cenizas después, no prenden- y sonrió.

O al menos intentó sonreir, con esa mueca de medio lado que había sustituido a su sonrisa entera. Él todavía le parecía el hombre más guapo que hubiera existido jamás

-¿Entonces? ¿Te da igual que tu amigo se tire a otras?- no habían celos en su voz, sabía perfectamente que nadie podía disputarle el hueco que había dejado en el puzzle de su cuerpo. Ella negó con la cabeza

- Para empezar no es mi amigo, y para terminar....aunque me importara no dejaría de hacerlo. Tarde o temprano todos buscáis otra cama. Está en vuestro puto ADN. Así por lo menos no me miente, y no duele tanto. Sin amor, es mejor - aseguró apartando la mirada. Todavía dolían, esos ojos con las pestañas de chica. Esa boca desigual, de labios crueles y sonrientes.

-Quizás si te arriesgases...- él nunca había dejado de animarla a volar. Incluso aunque no compartiesen hoja de ruta- quizás no con este, que está claro que un gañán, pero con el chico correcto quizás si funcionaría. Tú vales mucho niña.

Ella se quebró un poco por dentro, pero el tabaco le sentaba bien. Le permitía disimular las pausas necesarias para que su voz no sonara frágil.

-Dicen que solo existen 3 grandes amores en la vida de las personas. Tú fuiste el último. Ahora me tomo el amor como quien oye cantar a su estrella favorita. Todos querríamos que las canciones fueran solo para nuestros oidos. Pero obviamente, solo somos uno entre cientos, escuchando palabras de amor y matices roncos. Eso no hace menos sincera la emoción que te causan, pero creer y confiar en esas canciones es estar muy loco y arriesgarte al ridículo.

Él se revolvió incómodo en la silla. Sabía que mientras habían estado juntos, nunca le había dedicado ni una sola de sus canciones. Siempre eran las otras, las que se llevaban su tiempo y sus caricias más líricas.

-Quizás....

-Quizás debería dejar de hablar con un simple recuerdo.

Ella arrugó la foto, acabando con el mudo diálogo que mantenía cada mañana con su fantasma más reciente, cuando al despertar aun notaba su falta en las sábanas y se sorprendía preparando desayuno para dos.



 "

viernes, 17 de octubre de 2014

My name is Harley, Harley Quinn.

Ella le observaba, sin atreverse del todo, huyendo las pupilas tras sus pestañas, cada dos segundos, cada tres, si el le devolvía la mirada. Siempre a través de la seguridad, de sus gafas sin graduar. Su estatura de gimnasta medicada de niña, su pelo rubio y sus ojos azules, desmentían los títulos de la pared y la pulcra batita blanca, por lo que las lentes y el serio moño, eran un disfraz necesario. Bajaba el tono, al hablar con los hombres grises y aburridos, que dirigían la ciudad. Solo así, con esa ficción de cerebrito asexuado y mojigato, había conseguido colarse en el proyecto. Solo así, había llegado hasta él.

Cómo quien sabe que comete una travesura, cuando él hablaba se ponía nerviosa, esperando en cualquier momento, que alguien llegara y le acusara formalmente. Que le quitaran la tarta de las manos, la pistola de juguete o el jarrón tan caro de cristal. Él siempre tan pulcro y de traje, le pedía que oliera, la flor de su solapa. Ella se quedaba enganchada de sus labios rojos y adoraba las arrugas que se formaban en su piel, tan blanca, al sonreir. Su cabello alborotado le recordaba, los mares de hierba de su infancia, allí en el pueblo junto a sus padres.

Cómo no iba a sacarlo de aquel manicomio, si él era su cordura. Como no ayudarle en todas sus empresas o dejar que él le cambiara el nombre a voluntad. Los disfraces y el maquillaje, no eran nada que no hubiera hecho antes, por otros hombres, antes de él.

Cuando él quiso matarla, lo entendió perfectamente. Ella tampoco quería ver como su amor terminaba, y él, lo había dicho muy claramente, la amaba demasiado para compaginarla con el trabajo. Se resistió como pudo cuando por fin la apresaron, cuando aquel tal Bruce, la encerró en el manicomio, donde se habían conocido. ""¡Me hace reir!¡Me hace reir!" gritaba ella con su boquita de fresa y sus antifaz negro de payasito triste. Y rodaban las lágrimas por sus mejillas.

Vagatelas

"A veces me olvido, de lo fácil que es hacerte sonreir, con cualquier tontería"".  Me dijiste eso más de mil veces, con todas tus bocas, diferentes cada una. "Me había olvidado de lo mucho que te gusta hablar en susurros" esa fue la primera, la que más daño hizo. Venías reprochándome que llevara el pelo distinto, el bolso a través en vez de a bandolera. La última vino acompañada, de un corazón hueco, hecho con la cinta de papel, que rodeaba una tarrina de cds.

Me he obligado a tirar a la basura las pajaritas de papel que me hiciste junto a la biblioteca, la flor que nos regaló un mendigo, los piropos del mago portugués. Ya no recuerdo la vie en rose sonando en el acordeón, cuando salimos del primer hostal de nuestra historia. Y me tomo el té sin pensar en tí, y fumo tabaco aliñado con cositas, que tampoco me hacen echarte de menos. Bebo cervezas que no son las nuestras y tampoco me acuerdo de nada tuyo.

Tengo que ser precavida porque es tan fácil complacerme, enamorarme con un detalle estupido, que despues lloro, con cualquier tontería.

jueves, 16 de octubre de 2014

Advertencia

"Pataleo un poco y acabo terminando la sopa, como siempre. No me gusta tragar la pena ni los suspiros, se me hace bola y me ahogan, y aunque mamá lo diga, y los demás también, no creo que esto sea de esas cosas, que ayudan a crecer."

 Tu no sabes, no tienes ni idea, de quien soy yo o de lo que sé hacer. Ni de lo que necesito, ni lo lleno o vacio, que tengo el buche o el papo.No sabes lo que han sido mis ratos, ni lo que he sanado o he perdido, no puedes concebir las plumas que he gastado, ni las razones por las que vendí mi alma, a un ángel gris. Tu y tu mente de fenicio, no podeis calcular el precio, de arrastrarte en la arena por amor. De fabricar un violín, con los últimos pelos de tonta que te quedaban, y bailar toda la noche, hasta que sangren los pulgares, y rian las hienas.

Yo soy de esas que todo lo hacen mal, de las que no te convienen, de las que suman lunas, con los dedos de los pies. Tú sólo sabes de mi ahora, devorando la sopa boba, vaciando los ojos al viento. De ese ahora que solo con cerveza, me acuerdo de disfrutar. Que si bebo vodka acabo quemando pistas, desapareciendo en ciudades gastadas, como aquella en que nací. Tus pupilas no me tienen calada, como otras, desde que mi pelo era de colores, mis medias de rejilla, mi futuro lleno de sonrisas. No finjas que me conoces, que sabes de mis maldades o de mis bondades. Apartate ahora que estas a tiempo, antes de que te sorprenda el zarpazo o la dentellada de mi cara oculta. Que no, joder, que no tiene que ser, precisamente la más oscura. Lo que guardo es oro, pero está maldito.

Todo lo que crees de mí, te lo he enseñado yo, con una palabra aquí, una inflexión de voz allí. Ni me salves, ni me juzgues, no te atrevas, que me comeré tu vida, como te acerques. Corriendo por calles oscuras, que tienen dirección, pero no sentido, he acogido entre mis entrañas, enseñanzas con olor a orín y mendigo. He creído en cada rezo y tachado de puta, a cualquiera de las virgenes a quienes rezais los santos. Me rio en tu cara de los credos que tratas de engancharme. Me desovario de tu ceño fruncido, de lo que crees que sabes y tus etiquetas.

Escupo en tus certezas, porque no son nada, porque eres nada.

Vete, por ese Dios que mentas en tus mirada sucia, que si te quedas, que si me exploras, que si me preguntas "quien investiga en tus ojos" voy a tener que enamorarme de tí. Y eso es algo que nos dolerá a ambos.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Desencuentros tácticos

De esta forma, tú tratarás de tenerme un poco. Y yo huiré porque no te entiendo. Tú pagarás las copas, mientras sonries solo con la boca, y yo me preguntaré inquieta, porque no me tocas nunca la cintura. Si esto es tan ridículo como yo lo veo, y si los demás también posan sus ojos, en esta situación que no controlo. Ella nos mirará, y por conocerte más noches que yo, intuirá, que conmigo es diferente. Yo me veré reflejada en sus ojos, y  preferiré su compañia a la tuya, porque su certeza me tienta más, que tus maniobras tan oscuras. Yo seré un despropósito que no sabe, donde apoyarse para empezar a nadar. Una yonki de las de antes, que solo quiere portal y droga dura. Que no entiende de zalamerias, ni cortesias sociales, y que siempre prefirió los guantazos, a los guantes de seda. Por sinceros. Que no quiere un teatro grande, donde ser observada...solo una buhardilla o un cuarto de ascensores, donde quemar tardes y noches, y sudar el salto. Nunca quise una boda, solo un billete de tren. No quiero que me presentes a nadie, si aun no he visto quien eres. No quiero ser tu novia. Quiero que te enamores de mí. No quiero que seas mi novio. Quiero cales hasta mis huesos.

Mientras duermes...

Con el dedo corazón, avanzo por el camino que marca la arruga, más evidente de tu cama. Tu sigues durmiendo porque, obviamente, solo yo conformo, este ser de madrugadas. Que despliega la alas mientras vosotros descansais, y llena de estrellas muertas las paredes. Te contemplo y pienso que quisiera, desenvolverte como a un regalo. Ver que hay detrás de tanta capa, de tanto guiño y tanta sonrisa exacta.Deshacer tus lazos sin necesidad de sexo, atisbar acaso, el humano en el animal. Y el animal bello, en el humano comedido, el perro lazarillo y no el lobo que me devora desganado.

Te contemplo pues, con tiento y avaricia, y sé que nunca podré tenerte, del modo que me gustaría. Que tu no eres para mí, que yo no soy, lo que quieres en tu vida. Pliego mis plumas entre esternón y columna, y me abrazo a tí con las agallas palpitando. Porque al menos te dejas, sin mucha queja, rozar de lado mientras tus ojos callan. Si te fuerzo a un beso antes de dormir, si te clavo un poco las garras, no es porque me erices las escamas, es para acallar, ciertas ganas incorrectas. De otros tiempos mejores, de amaneceres con miel y rayos de sol, que no pertenecen a esta rima. Que ya no existen ni van a volver, deshechos como quedaron, por la última marea.

 Con el frio calandome, acerco a tí mi hocico. Me gusta que huelas a tí, y no a ausencias, ni a perfume barato, ni aftershave...si acaso un poco, a lágrimas de mujer. "No es sudor, es piel" me confirmo mientras me acurruco, junto a tu nuca rubia y siempre enfrentada a mi. La mañana me pilla  de sorpresa, y tu te has ido de nuevo sin despedirte. Las estrellas han caido, dejando un reguero, de pena y copla en el gotelé. Yo sé perfectamente, que no tienes ni idea de como se juega a esto o de que siquiera, exista un juego. Que yo no quiero enseñarte,pero que siempre estaré pendiente, por si te caes tropezando, con alguno de los corazones que coleccionas. Y a pesar de todo lo que sé, te sigo buscando. Desconociendo la sabiduria que todos me presuponen. Para no-dormir juntos, para soñar con un futuro, que no esta escrito en nuestros domingos.



martes, 14 de octubre de 2014

Amnesia

Era tan fácil, que se me ha olvidado como hacerlo.

Cuando tu y yo nos enamoramos, no había nada, más que nuestra cama. Caían suavemente las palabras (from a sultry sky) y las llamadas. Me pedías sobre la mesa, que no te mirase así, que no descubriera a todo el mundo, nuestra posición. Tu follabas de vicio, a las 4 y 27 y acertabas los regalos, mucho más y mejor que ninguno. Leías mis letras, y me dabas un beso, sin etiqueta alguna ni arrepentimientos. Tocabas la guitarra para mí y yo rompía, tus esquemas y el azucarero amarillo, ese con el conejito en la tapa. Tu recogías los pedazos y me decías que te alegrabas, porque en el fondo ni los esquemas ni la loza, te habían gustado jamás.

 Aprendí a cocinar en casa de tus padres, y lo que era la aurora en tu playa. Hice malabarismos mientras dibujabas y nos reimos de 100 chistes del humor más negro (casi tanto como nuestro final, casi tanto como mis dudas ahora). Porque la muerte de los demás, siempre era menos muerte. Porque lo nuestro nació de un amor roto. Porque eramos tu y yo contra el mundo, o al menos eso creí, antes de que el hechizo se rompiera. A ti te gustaban las galletas de naranja, a mi las de limón. Los dos comíamos pizza en el coche, mientras el mar amanecía.

Fué tan fácil para mí, tan sin receta, que pensé que siempre podría repetirlo. Que mientras fuera contigo, siempre me salvaría.Eras tan correcto, y tan para mí, me llenabas tan bien los rincones, que ahora no puedo evitar romperme un poco, cuando lo veo en otros. Esa forma de mirarse, reconociendose sin contacto previo, la octava que sube o baja, el tono habitual al responder el telefono. Todos esos detalles que la gente muestra sin pensar. Como si fuera tan fácil, como cuando yo te quería. Como cantar de noche en los viajes.Como escuchar de nuevo ciertas canciones y llorar. Como los jazmines y las estrellas, junto al farollillo blanco del ikea.

Cogerse de la mano ahora, me parece mucho más dificil que follar. Mirar a alguien y decirle un piropo, un trabajo de gigantes, comparado con bajarle los pantalones y perderme en su cama. Dar un caricia sin opción a la lujuria, es descubrir mi lado más débil. Sigo sin querer que nadie sepa, que arrugo la nariz si me la besan. Porque cuando lo intento, como una descarga eléctrica (Ludwig Van no, Ludwing Van no...) me duele demasiado. Boqueo como pez fuera  del agua y veo todos los árboles, convertirse en varas de golpear nudillos (no es para tí muñequita, este tampoco es para tí).

Ahora enamorarse no es una opción. O si lo es, yo me he olvidado de cómo coger el lápiz, mientras el resto escribe poemas. Me asusto y corcoveo, como una mula vieja, en vez de la potra desbocada, que finjo que soy delante de los demas. Y aunque nadie me pida que me enamore, me sacudo a mi misma, como se hace con los juguetes rotos, tratando de adivinar si el mecanismo se ha desprendido para siempre, o solo es la humedad.