lunes, 29 de septiembre de 2014

(que)Remedio(queda)

Te tomo a sorbitos, porque por alguna razón, y pese a la etiqueta que dice bébeme, frenas mis manos con tus silencios. Así que lo hago lento, como nunca lo había hecho, y te voy cercando con palabras y miel, como una india cualquiera. Tendiendo sus trampas, sus conjuros y magias, para atrapar al venado más tierno del mundo, y comerse su corazón.

 Sin embargo hoy, me he dado cuenta, de que no recuerdo mirarte a los ojos, más que justo antes de besarnos. Que parece ser, que mi curiosidad y mis aventuras, estan reservadas sólo para el paisaje. Que no me poso donde debo o se espera, que todos mis ataques, son tangenciales. Quizás y solo quizás, no me doy cuenta de que voy vestida de miedo. De que huelo a lágrimas y que quizás por eso, me tratas con tanto tiento.Puede ser que si vas tan lento, es porque es la única forma en que te dejo, en que te voy a dejar, hacerlo, y que mis trampas sean tan tímidas, como yo te creo.

Así pues agradezco este cuidado, este ritmo de siesta y sosiego, pues voy notandome cada vez, con más ganas de correr (me) y de molestar(te). De ver si me coges la mano para salir a perseguir el viento, de conocer la marca de tu tacto y echarte a perder en domingo. Pero sólo un poco. Mimarte como se miman solo, a los primeros. Reñirte como se riñe, sólo con los últimos.

Tan suave es todo, que me voy curando, cada día un poco más. Tan ligero que al no pesar, mis entrañas pueden,cada día quitarse más peso. Me cicatrizas con alas de mariposa, y lo mejor es que aun no sé, si serás medicina que guarde en mi alacena para las malas noches. O muleta a la que agradecer y dejar marchar.


viernes, 26 de septiembre de 2014

Bonito

Te miro y pienso de nuevo, que eres bonito. Cómo la madera y los gatitos pequeños. O el verde de las hojas en verano. Me bailan los lémures cuando me acerco a tí, y me siento consciente de la manera exacta en que cae la tela sobre mi cuerpo y mi pelo sobre mis hombros. La vergüenza sobre mis pasos. Te espío desde mis ojos intentando no translucir las ganas de salir corriendo. Nos damos dos besos. Te miro los labios y creo, que me estoy sonrojando. Porque de verdad que eres bonito, aunque eso no se le pueda decir a un chico. Ni a un hombre. Creo que tu también lo sabes, pero gracias a las estrellas, lo disimulas bastante bien. Con tus ojos tan brillantes, tus pestañas rizadas y rubias. La carita de niño bueno y la voz de domingo por la mañana. Te mueves un poco, como un perro grande, despacio pero sin fallos. Yo tropiezo con todo, hasta con mis pies y me automutilo en accidentes estúpidos constantemente. Si parezco tan segura es, porque trato de no dejarme pensar demasiado.

No me tocas, pero me invitas a coca-cola primero, y bebemos cerveza después, y le niego dos besos a tu cantante favorita, y vemos un concierto de los de rozarse como sin querer y ponerse ojos tiernos... en el que no hacemos ninguna de las dos cosas. Disimulamos los dos hablando de todo y nada, mientras me vas sacando doritos, pizza y tarta de chocolate. Porque me he colado en tu casa a quemarropa, con una parte de mi usual bipolaridad en pánico y la otra (generalmente loca y pizpireta)gritando en mi cabeza,porque, la verdad, creo que últimamente no hay nadie al volante.

Quique Gonzalez suena queriendo ser alegre y sin conseguirlo del todo. Tu oyes cosas en mi móvil que no debes y me ofreces encender la tele. Desde aquí miro la estampa y me rio un poco.

 Tú preguntandote porque no como más.Yo con un mix interno entre la revolución de octubre y un videoclip de Cindy Lauper. Fingiendo que esto es lo más normal del mundo. Follar de fiesta en casa de un amigo, hablar sin vernos, quedar de conciertos. Y que al verme me des dos besos.

Yo no se que es lo que te decide, pero cuando por fín nos besamos,"de verdad", con ganas, con cosquillas.... me deshago mirándote, saboreándote, tocándote. Porque llevo toda la tarde comportándome, para que no me tomes por el animal salvaje que soy. A veces ratón y a veces tigre.

Te miro en la cama, después de un polvo de esos de abrir la ventana y salir a saludar, y me sigues pareciendo precioso.Bonito. Con tus tatuajes y tus piercings y con esa espalda tan ancha, en la que quepo la mar de bien. Bonito,pienso una vez más. Y cierro los ojos para no verte más. Por si me da sobredosis de tanta ternura visual.


Resaca

A veces me creo mis cuentos de hadas, y la eficacia de mis hechizos. Me pienso nueva y me descubro volando, con las mismas alas roídas de siempre. Kamikaze y ciega, cómo cuando me lanzaba a tu colchón, explotando en una lluvia de pétalos de papel, pero con el peso de estos nuevos recuerdos tristes. De estas nuevas derrotas, que como siempre, son parcas en poesía. Y de las de siempre, que cosiste a base de indeferencia. Te daba lo mismo si me torcía los tobillos, para llegar a tí, a través de la cuerda floja. Si derribaban mi avión de papel o se quemaba esta polilla tonta, a la luz de la llama, que usabas para examinar de lejos, esos exóticos e hipnóticos bichos palo.

El beso del blanco sucio de lo nuestro (como azucar caido, leche agria,algodón usado) empaña todos mis rojos, y aunque parezca imposible, también mis ojos.

 El tacto exacto de tu cuerpo, que al faltar, me quita el aire de los pulmones, cómo nunca lo hizo al reposar sobre mí, me está ahogando, como a una mala hierba le ahoga la tinta, al secarse entre dos hojas de periódico, o a un pez de feria el bamboleo hermético, en una bolsa de plástico. Sin que a la tinta o al bamboleo, les importe nada. Sin que sea culpa de nadie.

La llama eficaz de mis hogueras por apagar, de las imagenes que aún guardo de nuestros polvos y nuestros lodos, me ulcera las risas, y me quema las noches. Prístina y afilada en mi memoria, como mi reflejo en el espejo redondo, el de tu cuarto de baño en la playa, junto a los trozos de azulejo roto. Como los jazmines llenos de ratas y las estatuas oxidadas.

También me pesan, el suelo de tu casa, nuestros gatos gordos (el tímido como tú, el torpe como yo), el arroz blanco de tu madre y las almendras de tu padre, el palo de lluvia que fabriqué para tí, los peluches más feos del mundo, las tarjetas de ánimo con mimimís y momomós, y las letras que te escribí...todos los paisajes que me legaste y todas esas gilipolleces, que jamás me atreveré a hacer por nadie más. Piruetas quebradas, como palotes de jota escritos a los siete años, sin aceite de ricino que los enderece. Cada recuerdo de mi misma junto a tí, me hace sentir demasiado obvia, demasiado grande, demasiado imperfecta...pero sobretodo estúpida.

Ojalá hubiera una forma de que no doliesen. De poder conservar cada tesoro que arrebaté al tiempo y me eché a la espalda, soltando por primera vez los otros botines. Porque ibas a ser el último. Porque ibas a ser el mejor. Yo quería hacerlo todo bien esta vez pero tú tenías otros planes.Planes en los que yo podía o no aparecer, accesoria como una servilleta de papel. Por fácil, por inadecuada, por tonta, por gorda y desastre. Por todas las manchas que fuiste dejando en mi piel de papel, es por lo que jamás creo que pueda ser de nuevo yo misma. Esa romántica empedernida hasta la náusea. Ya no sirvo para que me quieran (está claro que nunca dí la talla) pero ahora además, me da pánico querer.

 Fuiste cruel desde el principio, dejandome pensar que las cosas eran como yo creía, y yo una imbécil que no quiso ver la realidad, ¿tan fea verdad? tan...real. Hubiera preferido con mucho una bala, una paliza o un veneno. Morir antes que tú. Cualquier cosa antes que comprender que no me querías, ni a tu lado ni lejos, que te daba igual.

Nunca te lo dije pero me daba miedo que cuando fuéramos viejecitos, te fueras antes que yo y aguantar años preguntándome, si volveríamos a vernos. Lo hiciste, mucho antes de lo que pensaba, te largaste de este mundo, desapareciendo de mí,  dejando un despojo al que reconozco, andando con tu cara y tu voz. Y tu larga melena de muñeca india. Lo tuyo fue una muerte retroactiva, que mató mi recuerdo de tí, mi imagen de tí, mis ganas de tí.

Te sigo llorando a ratos, cuando me acuerdo de ese muerto que me legó, la casualidad de conocernos. Del muerto que conocí hace años, cuando aún creía en tus mentiras. Del de hace dos meses, cuando aún creía en mis mentiras. De la momia  de hace dos días, cuando aún lo hubiera dado todo, por seguir creyendo en cualquier cosa. De las cenizas de hace segundos, cuando mi ateísmo flaqueaba. Pero ya no. Ahora no. No pienso llorar más por alguien, que no estuvo jamás a la altura del amor que exigía. Vete pudriendo anda, que ahora soy yo, la que no quiere más que borrarte.


jueves, 18 de septiembre de 2014

Prohibido

Te tengo sellado en mi estantería, en el bote donde guardo, los jarabes para casos extremadamente graves. Te tengo escondido, como un secreto sucio, una prueba del delito. Te tengo donde mis sueños y mis dedos, no puedan encontrarte, porque si no fuera así, si estuvieras al alcance, mi mundo perdería todo sentido, y noción de lo correcto.

No quiero pensar en tí,ni en tus ojos. No quiero acordarme de tu tacto, ni de que abrazas, justo y exactamente, como a mí me gusta. Que me demostraste sin lugar a dudas, que tenías la forma de mover mis hilos, sin que cordura alguna pudiera impedirlo. No puedo, porque moriría, recordar ahora, tu mirada clavada en la mía, tus pausas heredadas, y puestas en práctica con el ahínco de quien se sabe ganador. Tu mano se posaba segura en mi cintura, con esas caricias casuales, que a mí me dejaban inquieta, todo el trayecto en metro a casa. Me pregunto si entendías, hasta que punto revolvías mi avispero, hasta que punto lo hacías con alevosía, el quebrar las convicciones, más íntimas de mi ser. Si alguna vez has jugado como yo, a ver cuanto acercarte a la llama sin quemarte. Si sabes el efecto, y el miedo, que me causabas, o eras tan inocente como parecías.

Yo no acaricio gatos, ni echo pulsos chinos, ni clavo mis pupilas, en las pupilas de cualquiera.

Nadie me ha dado tanto, ni tan poco, cómo tu. Tanta inconsistencia y a la vez una amistad tan firme. Nadie ha visto, mi obediencia puesta en práctica. Ni ha admirado y conocido como tú, mi parte irreverente. Nos reímos juntos como hermanos, me defendiste de mi misma, me acariciaste sin sexo mediante,y me apoyaste cuando menos lo merecía. Contigo he conocido, los bancos tristes de los parques, he vuelto a las andadas y me he bebido las noches. Me enseñaste que era posible, encontrar la felicidad entre calada y calada.Pero puede, que tu no recuerdes nada de esto, que no lo vivieras igual, o que fuera cosa de mi soledad acompañada, pintarte de colores tan brillantes. Si lo pensase, estaría tan dividida, que igual esta vez también, tendrías que ser tú quien dijera, que "ella se queda conmigo". Porque yo sigo sin atreverme, sin creer en mi derecho a nada.

Si me acuerdo de nuestras tardes bajo la lluvia, de verte remover el café ...de como desafinas cantando y lo poco que te importa, de verte dormir a mi lado como si fueramos familia...no podría seguir respirando con normalidad. No sería más que otra pirueta suicida, una forma estúpida, de perder la calma, por un sueño sin sentido. Y por eso no pienso en tí, más que de vez en cuando. Para no creer en lo que digo.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Loca y quinceañera

Te ibas a reir un rato si supieras, lo dificil que me es buscar excusas para hablarte. Cómo tartamudeo mentalmente, cómo reescribo una y otra vez lo que quisiera decirte, cómo me pongo roja y bailoteo en casa, si me dices algo remotamente prometedor.

Te ibas a reir si supieras, que soy yo, quien ha subido solita, el promedio de visitas a tus canciones, que me sé la letra de todas y que cuando me esquiva el sueño, me mece tu voz y me duermo sonriendo. Que tengo de tus fotos, una que me gusta más que las demás y que he intentado dibujar tu sonrisa, y el brillo verdeavellana de tus ojos, sin que me salga.

Que repaso una y otra vez nuestras conversaciones, y que de haber un viejo roble cerca, ataría como un embrujo a su copa, una cinta amarilla con nuestros nombres. Que quiero desde hace meses, cantar contigo y acariciarte entero.

Te ibas a reir si tuvieras la más remota idea de que me gusta como quedan, nuestras vocales entrelazadas. Que me veo contigo y a tí conmigo, pareciéndonos como nos parecemos, como un huevo a una castaña. Que me haces reir, con toda la facilidad, aunque nunca lo intentes.Que me he hecho a tus muletillas y a tu humor, como un pañuelo de seda cae, sobre el respaldo de un sillón. Suave, fácil y desastradamente. Partirías el mundo con tus carcajadas, si todo esto, lo supieras.

Te reirias si oyeras los reproches de mis amigas, que me llaman loca y quinceañera, las bromas que me gastan, sobre escenas de cine versionadas a lo cabestro, y sus sabios consejos que nunca sigo. Si leyeras todo esto, espero que te rieses, por lo menos.

Que no huyeras asustado o me dieras palmaditas en la cabeza. O, ya, como culminación de mis sueños más desatados y sin filtro, que me hicieses reir a mí, confesando locuras similares.

Planes descabellados como los que yo trazo, para llevarme a tu terreno. Tardes espiando mis dibujos y un verano preguntándote quien me devora. Estudios milimétricos de cada conversación.Colección parecida de datos irrelevantes. Fantasías locas sobre mi cuerpo y mis habilidades. Elucubraciones mirando al techo, sobre mis gustos en cómic y literatura. Sobre si prefiero palomitas dulces o saladas. Emanems de chocolate o cacahuete.O simplemente no sé, cualquier señal, que me hiciera sentir, menos ridículamente adolescente e inadecuada. Menos separada de la cordura.

Desficio por falta de oficio

Dime...que hago yo ahora, con estas lagrimas que se mezclan con la coca-cola que estoy bebiendo.Con todas las canciones que descubro mientras pienso, como siempre, un poquito en tí. Que hago con mis maletas, llenas de recuerdos, que hago con mis trapos viejos de pintar, con las manos que me miran desoladas y sin poder hablar. Te lo has cargado todo, pienso enrabietada como una niña pequeña.Lo has roto y no era tuyo, para romperlo así de mal, con tanta saña y violencia. No vas a parar ya lo sé, en tu carrera hacia las estrellas.Los lobos nunca se tropiezan, con los restos de capa roja. ¿Qué hago yo, con los rayos de sol, que no rebotan aquí igual que en nuestra casa?¿Qué hago con tu lado de la cama?¿Qué hago con el miedo a besar otros labios, que no sean los tuyos? ¿Que hago con mis argucias, con todas mis estrategias de ocultación? Que hago con estas mariposas nuevas, con los recuerdos que no te incluyen, con la atracción al abismo y estas medusas japonesas desconocidas, flotando mudas en mi habitación.
Me dicen que te he olvidado, me lo repito yo, una y otra vez. Que ya no dueles. Que si viene el tren me voy a París, que tengo zapatillas nuevas, otras penas, sujetadores que no conoces, manchas de rimmel, y días ridículos de los que no bebes.Bromas privadas y un nuevo imaginario, que no entiendes. Cómo alguien me diga lo guapa que estoy o lo mucho más real que soy, creo que voy a gritar. Porque yo no se que hacer con todo esto, estos trozos, estos restos de lo nuestro, encarnizados en mis muñones como metralla amiga. Dime que hago, porque no se vivir si no es bajo tu sombra. Porque nada tiene sentido desde que no existes. Aunque sepa que todo fue una mentira, que ha durado lo mismo que las maldiciones en los cuentos.

Un trato

Yo quiero proponerte un trato, como lo haría Benedetti. Un trato, para estar contigo y para reirnos juntos, bajo las farolas. Un trato que ampare, como los derechos humanos, que este paraiso no es negociable. Partes contratantes que constaten, las ganas de mimarse y nunca pedir más, de lo que se está dispuesto a dar. Ansío ser, bajo tu boca, y estar allí donde esten mis botas, y no tener más pensamiento ni cláusulas, que las que se firman con pintalabios y alcohol. Sólo pido lo justo, un buen negocio, una venta sin condiciones, y mucho menos posteriores, a no ser claro, que estas sean, hablando de otras cuestiones. No te hablo de morir por tí, entiendemé, solo ofezco un trato, pasear saliva por tus rincones y descubrir, invisibles, las señales de tu paso por otras transacciones.

A cambio puedo bailar para los dos, de madrugada en las aceras, robarle a un mendigo su acordeón, darle a cambio una cometa, 100 euros de caramelo, un beso roto, que sé yo. La luna, no. Eso no.Aprendí por la malas,que si no lo tengo, no lo doy. Te propongo un trato que normalice, tu forma de tratar conmigo, que me dé tormentas en pleno agosto, sabor a buñuelos, tacto de gato. No quiero más, ni quiero menos. Tu sangre no me vale como aval. Sólo un trato, tampo es para tanto. Ni para menos.