domingo, 7 de febrero de 2016

Ellos

Se escondieron poco a poco. Como atardecen satélites y estrellas. Nunca volvieron a encontrarse en la misma órbita. Se acabaron los:

"-¿Por qué tienes los ojos más grandes de este universo?
-¿Por qué tienes el universo más grande para estos ojos?"

 Ellos, no eran cómo los demás y no sabían quererse lo mismo, haciendo un huevo frito, que tomando ostras y champán. Ella, era rubia y tonta. Él, usaba gabardina y fular. Ella se pintaba las uñas de los pies y las enfundaba en calcetines de media, de algodón, de lana...siempre sin cubrir los tobillos, como una perfecta damita. Él, tenía calzoncillos de Supermán, y se los ponía siempre que los suyos se la jugaban en la Champions o en la Copa del Rey. Se quisieron como sólo saben quererse los extremos. Fácil y sin explicaciones. Hasta que las hubo. Hasta que no se pudo evitar. Hasta que ella se confesó, que todo había sido un efecto rebote de soledad e insistencia. Hasta que él se dió cuenta, de que jamás sería todo lo que ella quería.Y estonces eso, ese castillo de palillos al que llamaban amor, colisionó y se vino abajo. A él lo atraparon los escombros. Ella voló tan lejos que el polvo ni la rozó. Se hicieron desconocidos y comenzaron las camas ajenas. Las otras penas. Sólo, la sombra de cierto edificio, la pintura de una puerta de garaje, echó de menos sus sombras enamoradas. Y esos diálogos. Esos estúpidos y perfectos diálogos.


jueves, 4 de febrero de 2016

Natura

Soy la tierra gris, harta de que viertas químicos en mis ríos. Soy el aire, saturado hasta el límite por la polución de tus fábricas, y las nubes de lluvia ácida que me surcan y la capa de ozono, que muere poco a poco dejando desnudas mis espaldas . Soy el agua sucia de las aceras de cemento, en que vives tu vida sin sentido. Soy los ojos de perro muerto, de niño hambriento, de ciervo colgando en la camioneta de cualquier paleto. Soy un toro, que agoniza en la arena robada de mis playas. Soy hierba y árbol y planta quemada. Soy la ballena que estalla por pudrirse en una playa, a la que llegó desorientada. Soy el océano desbordandose, el hielo que se funde. Soy las estrellas que ya no ves de noche, las plumas de gaviota alquitranada, el pingüino muerto, la especie que ya no existe. Soy el cadáver electrocutado que tus mujeres llevan sobre sus hombros. Mírame. No gires el rostro, porque cada cicatriz, cada camino en mi vientre, lo has arañado tú con tu codicia hombre. Tú con tu molicie. Tú con tu no pensar en el mañana. Escucha mis últimos latidos mientras sigues chupando de mis senos secos y milenarios. Estas mamando muerte. Muerte que tu me inyectas. Y lo peor es que sé, que una vez caiga sobre tí el peso de mi féretro en forma de desiertos y tsunamis, seguirás llamándome cruel.

domingo, 24 de enero de 2016

Mentiras

Son mentira los cinco orgasmos, que me regaló anoche la madrugada. Los besos que no pude darte. Son embelecos y embeleso, los cafés sin ti, y todos los lugares, en los que pensé en tu boca, mientras besaba otra. Miente la saliva que no recorre tus recodos y mienten las sonrisas que no se desgastan en el espejo de tu rostro. Es mentira, que no me hayas querido. Mentira, que me hayas cambiado. Es falsedad cada artimaña y baile que ejecutas para acabar en brazos ajenos. Los abrazos que me erizan el vello de los brazos. Los chistes malos y las piruetas sociales que me marco, cuando me bajo de mi escoba de bruja. Mentira que te odie. Mentira que no te espero. Que me sorprenda la nuez de locura que guarda la cáscara hueca de tu cabeza. Pero el problema de las mentiras y las palabras, es que si se dicen lo suficiente, adquieren más peso que las verdades. Y se asemejan horrorizadas, como las hijas traumadas a sus madres ineficaces.

domingo, 10 de enero de 2016

Verte es darme cuenta, de que mis últimos errores tenían tus rasgos, pero no tu luz. Verte es saber que me he jugado la vida por 2 pesetas, cuando lo que quería era el diamante que eres, trabajado con tanto mimo y arte como la mejilla de un bebé. Saber que no vamos a coincidir más en la misma historia es una mierda. Absoluta. Definitiva. Un metro te lleva en una dirección y a mi en otra, y ya ni siquiera nos miramos desde el anden con ganas. No me has dicho que estoy preciosa. No te has detenido un segundo de más en la esquina de siempre, ni jugado con mis manos. Ella, te tiene por fin de forma excluyente para las demás. Se le nota en la cara y en la forma de andar. Está feliz. Ultimamente vuelvo a ser la niña a la que nadie elegía para formar equipo. Y estoy haciendo exactamente lo mismo. Dejar de jugar porque no puedo ganar.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Mnemosine

Tener memoria es la peor condena del mundo. Recordar perfectamente cada una de tus historias aun cuando tu mismo las has olvidado. Tus roces y manías, tu voz, tu forma inexacta de quererme a pesar de todo.¿Recuerdas la historia del mago? probablemente no, porque no tienes la sensibilidad de mi piel, en la que todo deja huella y moratón. El mago salía con la chica de las pociones, por prestigio y costumbre. El payaso y él, cada noche, salían a arrasar entre las niñas guapas de la ciudad invisible. A mí me comía el de la nariz roja el corazón, aunque nunca me devorase nada más, por lo que nos unía a los tres. Me conocía mejor que tú y guardaba los secretos que me adivinaba.Nunca hubo nada que debiera ser. A pesar de las promesas. Pero entre mirada y mirada me contaba las tropelías del mago. Que no eran pocas. La chica de las pociones era preciosa. Era todo lo que se puede ser. Pero no bastaba. El mago tenía un hambre que ninguna chica como ella podría haber saciado.Finalmente la dejó a ella y a los árboles de los que había prometido cuidar. Se convirtió en actor y triunfó por fín. No sé si alguna vez se enamoró de alguien más que de sí mismo. Hoy lo he visto en un cartel. Sonreía como nunca lo ví sonreir. El payaso tiene su propia chica de las pociones. Los amigos suelen compartir ciertos rasgos y secretos. Tu tienes un bebé. El mago su triunfo. Yo memoria e historias que contar, a ningún público concreto.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

No tienes alma

No tienes lo que hay que tener, para reconocer que alguien te gusta. No tienes huevos, de esos que mamá te hacía revueltos, no tienes lunas, para correr con el coche tras ellas, no tienes más que cuerpos en tu puto subconsciente y no quieres entender que la carne pudre. Que es el corazón el único que te va a dar lo que buscas. Pero sigue acumulando victorias como otros acumulamos derrotas. Cuentan lo mismo. Enamórate. Será otra mentira más de las que te cuentas y no te dejan dormir. Mentira todo, verdad todo. En el fondo no importa. Ya has jugado y ya has perdido, no a mí, que nunca me tuviste del todo (no me sabes borracha siquiera). Sino a ti mismo, que conmigo, hubiera sido por fin el que miras cada mañana en el espejo. Disculpa, pero le he visto los genitales a tu novia. Bonitos labios, pero tú, tú eres idiota.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Mapas

La ciudad antigua tiene pequeños huecos con tu forma. Aquel sitio, aquel portal. La pared dónde me buscastes las cosquillas disfrazada de corista, las escaleras dónde te dije, que te quería tanto(¿cuánto? cómo Jupiter o Neptuno, cómo el sol, cómo las perseidas pero sin caerse). La acera dónde supe, con certera previsión, que yo no era de las que acaban bien, y dónde probé la ginebra y me supo a ciprés, aunque yo nunca hubiera probado un ciprés. Tu sombra me sigue en mis paseos y los graffitis de mis años más vándalos, corean tu nombre de dos sílabas.Tus ojos fueron mi primer bosque entre tanto asfalto. Los primeros míos de verdad. Mezquinos y dulces. Las llamas queman siempre peor, que aquella noche, mi liebre loca de Marzo. Yo, tú. Mis textos se atreven contigo porque ya era hora de dejar de rodearte.

La ciudad nueva tiene quemaduras de cigarro en su piel. Aún arden, de color naranja, con su inexistencia extendiendose mientras aparecen las cicatrices para marcar los sitios dónde no pudo ser. Dónde nunca llegamos a besarnos con el ansia debida. Nunca gritamos en estas aceras. Nunca te dí la bofetada que te merecías. Nunca supe cómo hacer que me miraras a la garganta y no a las tetas, para deshacer el nudo que colocaste allí. No hemos corrido juntos para llegar a tiempo a las fiestas de la plaza. No hemos hecho botellón aquí, ni te has puesto celoso de las puertas que crucé sin ti. Esta ciudad, sin embargo, también tiene tus huellas, y una perra que las sigue, furiosa, triste...y sobretodo descastada. Un día te voy a ver con ella y se va hundir la Gran Vía entera. Un día vas a mirarme a la cara mientras te alejas y se caera Lope de su pedestal. Un día de estos, me vas a echar de aquí, como quien aparta una mosca. Y me voy quedando corta, de exilios sin ti.

No hay ciudad que no lleve a cuestas las cadenas que me forjaste. Ni refugio que no huela a ti. Estoy harta de correr hacia delante. Caer en trucos baratos. Camas sin dosel. Besos que son sólo un ejercicio de mediocridad. Nada especial.