sábado, 21 de febrero de 2015

End of travel / trouble

Bésame en cada recuerdo, hasta que todos desaparezcan. Cógeme en brazos y atraviesa una cortina de fuego blanco. Tú eres bueno jugando y yo traigo todas mis cartas marcadas. Quiero dejar a nuestro paso, las huellas de goma quemada, dibujando en la calzada tréboles de cuatro hojas. Puedes acariciar mi pelo, si me dejas clavarte, las uñas en los hombros. No eres mi último tren, ni la bala que quedó en la recámara. Miles de voces me esperan allí afuera, para llamarme minina, nena, muñeca... pero no quiero que esto acabe, no quiero escucharlas. No quiero piel sin rayas de tigre, ni saliva en mi lengua que no sea la tuya. En tus ojos de bosque me pierdo con mi capucha roja y mi cesta de la merienda, provocando al lobo, para que devore mis miedos. Me quedo contigo si me dejas, y apuesto todo a tu negro impar. Escojo que el rojo de la mesa, sea el de tus besos. Elijo ser la banca, porque siempre gana, y te doy la mano, para que nos acompañes. Apaga la luz y vamos a perdernos, en la oscura nebulosa de los finales felices.

jueves, 12 de febrero de 2015

Inercia

Te coge de la mano e intentas deshacerte de él, pero no puedes. La gente está mirando, siempre atentos a la más mínima grieta en tu máscara. Quieren saber si caerás, cernirse sobre tí para devorarte. Sus colmillos brillan. Sus ojos brillan. Ciertas tribus creían, que si te comías al enemigo vencido, asimilarías sus virtudes. Ellos son como hienas, no quieren nada de mí, más que mi carne y mis huesos, blanqueandose al sol.

Sus dedos son viscosos, me paralizan con la fascinación propia de lo abyecto. Es el miedo una vez más, con su abrazo fétido. Su aliento a flores muertas. "¿Cómo sabes si sigues viva?" me pregunta burlón "muy fácil, cortándote las venas a lo largo del brazo. Si te desangras y mueres, será que no eras un cadáver". Me levanto y me siento un poco más lejos, pero el miedo sigue firme en su abrazo, haciendome coger y boquear como turista de Babia. ¿Si fracaso de motu propio, por lo menos podré pensar el éxito era posible?¿Para creer en el amor, es necesario no sentirlo?¿Existirá un cielo, que acoja a los ateos?

Ellos me miran tensos. Esperan. Todos esperamos.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Feliz San Valentín

- No te muevas, petirrojo

Su dedo recorre mi garganta, sin prisa alguna. Traza el recorrido de la misma arteria, que noto palpitar en mi sien derecha, mientras las gotas de sudor caen gemelas, una tras otra.

-Me dijiste que no dolería

Se rie distraido. A través de la ventana, algo ha atrapado su interés, y aunque su juego no ha acabado, su movientos son menos precisos que de costumbre.

-¿Y me creíste? Criaturita...ha sido demasiado fácil. Un entretenimiento realmente novedoso, durante algunos días...pero fácil

Las muñecas me duelen. No estoy acostumbrada a sujetar mis impulsos, y mucho menos mis carnes. Cálculo cuanto me costaría llegar a la puerta, en caso de poder desatarme.

- No funcionará

De espaldas al amplio y sucio cristal, camina hacia mí decidido. Lo lleva en su mano derecha y lo acaricia distraidamente con la izquierda. Puedo ver cómo late, rojo e hinchado. Me acaricia la mejilla, dejando un sendero brillante  y viscoso a su paso. Lo apoya sobre mi cabeza con pulso de adicto.

-No te muevas- repite con la voz ligeramente ronca, excitada. Afuera, la ciudad despierta, oigo gente y ruido de conversaciones. Alguien mira por el escaparate, pero no parece vernos.Tal vez si grito...

Oigo unos paso y un disparo. Abro los ojos y noto los trozos de mi corazón resbalando sobre mi pelo.

-Puedes irte ahora, petirrojo.

Me desata las muñecas y yo las froto. Me pregunto si quedaran patatas en la despensa. Debería haber bajado al supermercado antes de...¿de qué? Miro a mi alrededor asombrada. Un extraño fija en mi sus ojos verdes. Debo haber entrado en la tienda distraida. No acabo de entender que vende exactamente, pero no me interesa mucho tampoco. Sonrio educadamente al hombre tras el mostrado, que no cesa en su escrutinio. Me voy.

- Adios, petirrojo

Por alguna razón, noto un cosquilleo en la nuca, como si hubiese mantenido la cabeza erguida durante más tiempo del que suelo. Pero enseguida se me pasa. Agacho la cabeza y salgo con paso acelerado. Debo recordar cuidar mejor de mí misma, los desconocidos son peligrosos.

lunes, 2 de febrero de 2015

Me preguntas que porque no me quiero. Eres nuevo, como los tornillos de una ferretería, e igual de dispuesto a hundirte. No sabes nada y a mi no me apetece explicarte, cada uno de los recovecos donde viven mis monstruos, con nombre y apellido. Seres que lo primero que me enseñaron, fue a no creer en nada, y en mí menos que en nadie. A restar importancia a cualquier logro, a sospechar de cualquier sonrisa. A no reir, ni gritar, ni jugar. Me enseñaron a ser un adulto amargado, aun antes de echar los dientes. Solo leer y escribir, solo dibujar, estaba permitido. Hasta que no lo estuvo. Por fuera todo era perfecto, desde dentro, no habia nada. Silencios, comidas, risas, tele. Lágrimas una y otra vez. Peleas una y otra vez. Porque no comía, porque no decía, porque salía, porque creía, porque quería. Bofetadas por ser quien era...¿cómo quereis que supiera amarme?. Ahogada bajo una montaña de cosas, rodeada de gente aun más jodida emocionalmente que yo. Solo un expediente perfecto, una cara demasiado seria, unos ojos tristes. Lo que tengo, lo saqué del aire, muy poco a poco, como quien trata de hacer miel sin abejas. Lo que me dolió nadie lo sabe.

Las caricias siempre iban precedidas de lágrimas. Lágrimas que nadie entendía.Las meriendas grasas y azucaradas, los silencios como castigo. Mi infancia no huele a tarta casera, huele a orden y sabanas limpias. Los sentimientos eran algo para los demás. Motivo de burla.Cosas que sucedían en letras impresas o fotogramas. Los demás volaban y yo apenas me arrastraba, porque el polvo de hadas solo sirve, si tienes algún pensamiento feliz. Un muro se fue alzando y yo me vi incapaz de saltarlo una y otra vez. Aun guardo las cicatrices, aun me cuesta creer en algo. Los cuentos y lápices fueron el hombro al que lloré todas las noches de sentirme inadecuada. Tanto dolor a mi alrededor siempre, que me atrevía a ser yo. Tantos amores, replica de esa situación en la que adaptarse al molde, era la única opción posible.

Ahora sé que debo quererme, que el error no estaba en mí, que no fue culpa de nadie, porque quien arrastra una cadena, siempre trata de que los suyos soporten tambien algo de peso. Pero saberlo sigue siendo diferente de lograrlo del todo. Cada día es una lucha para no buscar ese amor en los demás. En ellos, que deberían habermelo enseñado. En los otros, que me secaron. En tí, que preguntas sin entender, que me das cosas que no creía posibles para mí, que no gasto la 36.

Es muy complicado entenderlo si no te ha pasado. Es muy jodido entenderlo, cuando te ha pasado. Me encantaría saber que se siente, dando la autoestima por supuesta. Me gustaría mucho saber que es vivir sin miedos, ni dependencias, ni lastres. Dejar atrás las heridas. Pero quizás no sería yo, sin todo ello. Quizás mi forma de relativizarme es lo que me hace ser generosa con los fallos ajenos. Quizás la seriedad y el dolor, me hicieron aprender a reir tanto, cuando estaba fuera de su alcance. Quizás las malas decisiones, a pesar de malas, solo hicieron que ponerme en el camino adecuado, para ser mejor persona.

En cualquier caso, espero que algún día, pueda explicar ciertas cosas. Hablar de ciertos temas sin ponerme a lagrimear ni sentirme estúpida. Quizás mañana u otro día. Quizás en otra vida.

miércoles, 21 de enero de 2015

Cómo caer

Se cae, abriendo los ojos cada día, con besos como bautismo y desayuno. Se cae abrazando carnes ajenas, hasta desconocer el propio olor. Se cae, sabiendose una tan pura, cuando te duchas tras el gimnasio, como cuando se vuelve de una noche de drogas y vaivén.

Se cae intentando bailar cada canción, como si fuera tu favorita. Inventándote en los conciertos la letra, de cada himno generacional. Se cae saltando, vibrando, en sintonía con la manada, que por una
 breve tregua sientes como la tuya.Tú y esos ojos y sonrisas, mirando con amor al escenario, girando en espiral. Se cae metiendo la pata, con tanta gracia como sea posible.

Se cae tocando un instrumento (sin duda esa es la mejor caida), haciendo equilibrios sobre sus cuerdas o su piel, o dejando el aliento en su laberíntico interior. Se cae aprendiendo a colocar el paladar, para que tus bostezos se conviertan, en voz de cabeza.Y la caida es dulce y lenta, si la consigues mantener.

Se cae dando oportunidades. Dejandote los miedos en el maletero. Se cae probando de todas las botellas con etiqueta imperativa (que se lo digan sino, a la buena de Alicia), se cae con los moratones de cada intento, y el apretón firme de los labios, buscando mejorar la pirueta, hasta que el suelo no la frene.

Se cae preguntando, diciendo, compartiendo. Usando los verbos y palabras que Dios nunca nos dió. Se cae a conciencia con la rima evidente. Porque investigar es el mejor, de todos los abismos.

Se cae llorando un poco, lo justo en cada drama. Sabiendo que por la mañana las heridas lamidas cicatrizaran para siempre. Se cae con helado de chocolate, y amigos fieles, que caigan contigo, para ayudar a levantarte.

Se cae pintando el mundo con tus propios colores. Para que nadie te cuente la vida, a través de miradas que no son la tuya. Se cae sufriendo la frustración de no encontrar la pincelada exacta y aun más cuando por fín brilla, fresca e innegable, al mandato de tu muñeca.

Se cae, se cae mucho y bien, del guindo, en la cuenta, en la tentación....viviendo la vida con la boca abierta y las manos extendidas. Que no te lo cuenten, y cae todo lo que puedas. que del porrón final, no vuelve nadie para contarlo.

Rastros

Ya no te encuentro en cada rincón de mi casa, está llena de risas, y tus lagrimas no caben. Se arrinconaron las sombras, que encadenaron tu presencia a mis muslos, y ateridas tiritan, próximas ya a disolverse. La luz es demasiada, en este piso mínimo de las afueras, y yo uso palabritas complicadas, para decir algo muy simple, que es que ya no. Que si pienso en tí es de rebote, y me sorprendo de no haberte recordado, por lo menos en una quincena.Que ya no me sales, en las cartas del tarot. Que si el arte, deberia estar hecho solo, de tres o cuatro colores, armonias de quintas y paso simples, sin arabescos.. yo hago lo mío sin preocuparme de tus etiquetas y manias. Porque yo soy así. Execesiva, caótica y desastre. Y ahora respiro sin pesos ajenos, ni estupidas miradas de odio, que no vinieron nunca al caso.Dramática hasta el fin, en que de repente me levanto, y me lio a poner lavadoras, acabar encargos, desechar tus rastros...en el fondo me he dado cuenta, de que la loca no era yo. Que suerte que mi barroquismo te superara, que necesitaras alguien con mirada más practica. Que te usaran, que te dieran justo, la falsedad que tu ego ansiaba. Porque así yo, quedé limpia de pecado y culpa, y de pena, que después de solo unos meses, no fue tanta, como el dolor anunciaba. Vuela pajarillo, me dijeron, y ahora vuelo a contracorriente, disfrutando por fin de la libertad para ser feliz.

jueves, 15 de enero de 2015

Síndrome de Stendhal de andar por casa

Paso satisfecha las yemas sobre la madera. Fue lijada hasta casi pulirla, y depués, con un mimo que se ha perdido ya en la mayoría de profesiones, barnizada con jarabe dorado de resinas,traídas de allende los mares. Huele ligeramente a especias, y conforme repaso sus formas intrincadas, extraidas con paciencia, me vienen a la mente los ojos oscuros de otras mujeres, que habran acariciado satisfechas como yo, esta obra de artesanía. Imagino las risas de un niño, mezcladas con el sonido de la gubia y el formón, olor a sudor y cocina, y un ligero cosquilleo en la nariz, que indica que la tarde está cargada de polvo y poniente. ¿Nacería así, este mueble venido de otras tierras?¿Será sin más , otra imitación de fábrica, que engaña mis sentidos y mi experiencia?. En cualquier caso, su oscuridad asienta mis paredes blancas, y con el aamarillo satinado del cobertor de seda, satisface mi mirada siempre hambrienta. Por la ventana se cuela el ruido incesante de las olas y una de esas mariposas pequeñas y blancas. Primas mediterráneas y humildes de las coloridas reinas del pirineo. La paz, es mucho más que objetos y tacto. No está hecha de colores y texturas. Pero a mí me vale, este sucedáneo. La belleza al fin y al cabo, puede no ser tan mala.Puede bastar en ocasiones, para que el mundo no sea tan tedioso.