viernes, 24 de octubre de 2014

Cabezona

No es que te quiera como juguete, pero si como compañero de juegos. No es que me guste tanto el dulce, como te doy a entender. Me sirve lo que quieras darme, incluso si es tan solo silencio. Ni voy a llorar, ni armar ningún escándalo, puesto que nunca hubo promesas. Pero si me preguntasen que quiero de tí, tendría que confesar que ahora todo. Porque no me lo pones fácil. Tendría que decir que solo un poco, porque más quizás me empacharía. O que nada, porque me haré daño de tanto quererte de contrabando. O quizás la mayor parte, porque no me gustan los animales, que se rinden domesticados. No soy la princesa, del reino de la coherencia. De hecho siempre he sido más de realidades, que de realezas. Esas son mis rarezas, si quieres acogerlas (y ojalá que quieras, que me estas tentando ya demasiado tiempo y espacio).
Te eras tan mío, que creía conocer tus habitos a la perfección.

Algunos se sonreirán al leerlo, si han sido fieles comensales, de esta mesa de últimas cenas. Ellos no saben, o no han entendido, que lo de las otras, no me pilló a traición (me supo a ello, pero pillarme no). Era uno de esos demonios, que yo adivinaba escondido en tu música.El tritono que siempre buscaste.Si acaso que te enamorases, lo cual no fue una manía, sino un exabrupto que ni tu esperabas, fué lo único que me sacó de la canción. Yo pensaba, de veras lo creí así, que eras como mis ojos te habían pintado. Que el chaval de 13 años, que no te quería, y aguijoneaba las partes más horribles de tu alma, había desaparecido junto a los traumas que lo crearon.  Pero ahora veo que solo lo frenaba mi presencia y se ha apoderado, de tus noches y tus dias. Te desconozco, lo cual me hace sentir un vértigo horrible, puesto que tienes en mis manos, todos mis secretos. La última remesa de amor inocente, que probablemente produciré en vida.

Las nuevas manías tuyas,que ahora paseas por doquier, clavan alfileres nuevos en mi muñeco de voodoo, precisamente por no ser, las oxidadas puntas que ya conozco. La decepción con respecto a tu rutina inalterable, era el último pecado, que te quedaba por cometer.

jueves, 23 de octubre de 2014

Ouch

Nunca me gustó aquella cantante, solo por ella misma. Sino porque al escucharla, me acordaba de la noche que fuimos a su concierto, sin que tu la conocieras. Por hacerme el favor a mí, que no había podido liar a nadie más. Porque cuando ponía su cd para pintar (aquella maqueta cutre sin pegatina siquiera y con una polaroid como carátula) recordaba las vueltas que dimos para aparcar, nuestras bromas y teorias conspiratorias, tus boca sabor a ron. Las tapitas de después con tus amigos (la única vez en 6 años que salimos con otra pareja). Tu beso de despedida, porque yo aun vivía en casa de mis padres.

Ahora sus letras sobre cabrones imberbes te cuadran y yo no consigo poner sus canciones, ni las de otros 100 grupos más, sin llorar como una cría. Aunque hablen solo de sexo, chicas y rockandroll. De guerra, pobreza y amnistia.Porque cada una me recuerda a algo vivido contigo, en cualquiera de nuestras jodidas estaciones de tren, en cualquier playa, cualquier barrio de esa ciudad a la que no pienso volver. Cualquier cama.

Y así con todo, que hasta las traiciones de otros, me recuerdan a la tuya. Te echo tanto de menos que no sé hacer nada a derechas. Ni odiarte. Ni quererte. Ni nada. Especialmente reir. Creo que me has roto la risa, junto con los huesos. Pequeña e indiferente apisonadora emocional. Nunca serás tan bueno como yo te quise, ni tan malo, como me merecía.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Con permiso

Voy a coger tu mano, no te asustes ¿de acuerdo?, es sólo que tengo miedo, y tu me das seguridad. Voy a besarte un poco, suave y sin lengua ¿vale?, que cuando quiero puedo también, ser toda una dama. Ahora voy a quererte (mira hacia otro lado, si te da vergüenza) aunque sea solo mientras brillen las osas mayor y menor. Mientras cante el ruiseñor y no la alondra. Voy a guardar en mi cabeza en estas 10, 7,8 horas, los mil pequeños detalles que te conforman. Háblame mientras me esfuerzo, en acariciar tus temores hasta volverlos mansos. Voy a santificar las fiestas,si me das un poco de tu tiempo. Tomarte la fiebre y hacer galletas, para que te las comas si quieres,  y sino tan solo, para que la casa huela bien. Voy a tomarte las medidas, para hacerte un par de guantes. No es necesario, que me devuelvas nada, tu solo, sigue cogiéndome fuerte los dedos. Respira con normalidad (el vaho ritmico de tu boca, calma mis latidos). Dejate entronar y acunar, y ,si es posible, permiteme llevarte a sitios, en los que ninguno de los dos haya estado para beber. Viajar contigo me hace cosquillas en la esperanza y si no fuera un abuso, te metería ya mismo en mi maleta. Porque me gustas mucho así, callado y dejandome disfrutar, de tu mera presencia en mi película. Creo, que es tu temperatura, lo que tan bien me viene, lo que me salva, pues por mucho que estes lejos o incluso, ni siquiera te guste de ese modo, te siento a mi lado como un dragón bueno, haciendo de brasero.

Muchas gracias, y perdón por las molestias. Ha sido un placer, treparme por tu huecos.  

La tortura del instinto

En este momento te sé sobre otro cuerpo, deshaciendolo igual que haces con todos. Te intuyo empezando por lametones suaves, en las rodillas, acariciando lentamente el cálculo exacto de piel y pelo. Sentado con ella a horcajadas, apoyado después en las palmas de tus manos, te intuyo mientras las ganas deforman tu boca y la hacen parecer cruel. Te asumo sudando otro alcohol, distinto al que impregnaba nuestras noches. Te predigo diciendole al oido, que te encanta que sea tan zorra,con la voz de convencer a los pájaros, de que son peces. Seguramente, apartas su pelo rubio o  moreno overde o pelirrojo. Pelirrojo como la traición que peneperpetraste, incoporando a mi diccionario, una nueva palabra y una nueva herida. Le prometes con la mirada cosas que negaras después con la boca, siempre a punto para decir "yo nunca dije que te amaba". Espero, que la botella de ron-miel que compré por mi cumpleaños, se te atragante entera cuando te acuerdes, de los dos vasos que me bebí para vomitar, los cristales que clavaste en mis entrañas. Espero que ellla te folle mejor que yo, y que aun así, te acuerdes del sabor de mis recodos. Espero que grites mi nombre, que le des mi apodo y que sea más guapa y delgada. Que me supere en todos los sentidos y que aun así eches de menos, mis mamadas y mi abrazo de después, mientras yo seguía la fiesta y tu descansabas. Ojalá que no puedas exorcizarme a base de polvos, y que el amor que cambiaste por ellos, se te enganche de las espaldas, mientras empujas vaginas que no saben, contarte cuentos con la boca y el corazón. Yo deseo y anhelo y vaticino, más tengo claro, que donde (en quien) te hayas metido, eres inerme a todas mis esperanzas, que no deseas siquiera no verme, porque para eso tendrías que pensar aun en mí, cosa que no sucedió, ni cuando compartiamos tiempo y espacio. Porque tu estas sobre otro cuerpo y eso siempre te ha bastado. Mientras que a mí el mío, mi pequeña masa de grasa, musculo y sangre,sin el tuyo acostado cada noche junto a él en la cama, sigue sin poder descansar.

Wonderland

Me he despertado, con 50 hilos de lana colgando de mis alas rojas. En las sabanas, las tijeras de bordar, yacen abandonadas, junto a un lío que fue madeja. Sacudo mis huesos de pájaro, los nuevos músculos cosidos a mis omoplatos, y me despliego en todos los sentidos, bostezando. Las liebres de Marzo, son graciosas y juguetonas y han intentado de nuevo, atarme mientras dormía. Les gusta saltar sobre mi cama y pillarme con la guardia y los colmillos bajos. Tu eres, de entre todas, la que mejor me desvela y la de rabito más suave y coquetón .

Acariciandome los muslos, llenos de marcas, me dirijo a la ventana para descorrer las cortinas. Mis plumas gimen porque quieren viento, asi que me subo al alfeizar y persigo las nubes. La ingravidez es una sensación maravillosa. Incluso mi estómago disfruta, después de tantos años, de mariposas saltarinas. El vacio es mi segunda casa, un abrazo de madre, de las que hacen flan y cantan nanas. Cuando vuelo, nada hiere, cuando me despierto y me ducho, y el agua resbala casi a temperatura geiser, soy feliz.  Mis dedos son eficientes y  redondean mi boca en un suspiro perfecto. Cuando me corro, tengo la voz más aguda y soy más de "ah" que de "uh". Hago la cama y salgo a recorrer las calles, sonrio a los gatos, acaricio a los perros y todo el mundo me comenta, que me queda bien, mi plumaje sangriento. No les digo, que es el amor de quien ha perdido el norte. Tiñendo lo que fue un blanco soso y nada interesante. Las maravillas que me suceden, desde que tomamos juntos el té de las 5, son solo para mí y mis mañanas. Todos los ángeles caídos, tienen que tener secretos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Sentidos

Tienes, por fin lo veo, en los ojos el color, de la tierra de mi jardín. En tu piel el olor de las cosas buenas, como el pan, la cerveza y el azahar. Sabes de forma y manera, que hay conexión directa entre mis dos bocas, entre su gusto y sus latidos. Tu tacto...tu tacto es sencillo.Apenas un suspiro. Papel de seda, que vuela fácil pero también se adhiere, en cuanto lo humedeces. La pena es el lobo, que llevas dentro de serie, como todos los golfos, que a mí me gustan. Que creo yo que no va a dejar que bailemos juntos, ni esta noche ninguna. Que no va a mirar por ti, ni tus tareas, ni tus agobios, ni tus planes...sino por el momento de morder la vida en la yugular, y extraerle todo el jugo. Que solo se rinde cuentas a sí mismo.Que se monta la película, con un mechero y perpetuos fundidos en negro. Sin que me de tregua un momento, para entrar y coger un poco, de la satisfacción que das a mis sentidos. También al oido, aunque ese no te lo halague, porque sería desvelar demasiado.

Te vi antes, eso está claro, nos unió el azar en reuniones sociales, de hecho hablamos incluso de naderias comunes, y me miraste el escote sin mucho disimulo. Yo pensé que me gustaban tus labios, que no tenias mal culo.Pero solo me fijé en tí, solo exististe en el momento, en que te oí cantar. Fué ahi que quise olerte y en cuanto te olí que quise tocarte.En cuanto satisfice con el roce mis yemas, siempre exigentes, dejé en tu espalda mis arañazos, y abandoné delatoras,las huellas dactilares, en tus brazos.Empecé a preguntarme, si verde o avellana. La pregunta de siempre si lo pienso detenidamente. Porque todas mis tentanciones son como tú. Porque conveniente o no, sigues el patrón al que enganché mi estela (yo que había decidido desterrar esa palabra) , hace ya demasiadas adolescencias. Eres de esos, que saturan mi radar, desde todos los frentes.